Narrado por Anya
La luz se disipó tan repentinamente como había estallado, y me encontré tendido en el frío suelo del claro, con la cabeza zumbando y la mente nublada. Por un instante, creí que el mundo se había detenido; luego, el dolor y la confusión se abrieron paso mientras trataba de recobrar el control.
—Aiden…— oyí un débil susurro entre el estruendo del silencio. Era la voz de Ragnar, entrecortada, casi perdida en la penumbra. Su figura, aún temblorosa, emergía de la oscuridad. Aunque s