Narrado por Anya
El amanecer apenas rompía el horizonte cuando me encontré nuevamente frente a la quietud del claro. La batalla contra Morgana había dejado cicatrices no solo en la tierra, sino en nuestros corazones. Mientras los primeros rayos de luz acariciaban los árboles, Ragnar se apoyaba en un tronco caído, aún con el eco del enfrentamiento resonando en su mirada.
—Aiden… —susurró con voz temblorosa, tratando de recomponer sus fuerzas—, siento que algo aún me retiene. No es solo la sombra