El agua ya les llegaba a la cintura, un abrazo gélido que entumecía los sentidos. Marcus permanecía impasible al final del túnel, su silueta recortada contra el resplandor de una linterna táctica que proyectaba sombras alargadas y deformes sobre las paredes de piedra. No parecía un hombre en medio de una inundación; parecía un espectador en una galería de arte, observando una obra que él mismo había ayudado a pintar.
—No des un paso más, Marcus —la voz de Sofía resonó con una fuerza que ella mi