74. Huida en la noche.
El cuerpo de Rita tiembla entre mis brazos. Su respiración es entrecortada, rápida, como si todavía estuviera atrapada en el terror de los últimos minutos.
Yo también estoy temblando. Pero no de miedo.
De rabia.
De odio.
De la pura necesidad de seguir matando.
Pero no puedo. No ahora.
Porque la tengo en mis brazos, porque necesito sacarla de este maldito lugar antes de que vengan más.
Me levanto con ella sin esfuerzo. Sus brazos siguen aferrados a mi cuello, como si tuviera miedo de que la solt