NOAH ALBERTI
La tensión de todo el día empezaba a disiparse.
Anny estaba con Silvano.
Paolo se había retirado a cenar con Amelia.
Y yo solo quería verla a ella.
A Kiara.
La encontré en uno de los jardines del hospital, sentada en un banco. Tenía una taza de café en las manos, con la mirada clavada en el cielo, observando las estrellas.
Cuando me acerqué, se giró al sentir mis pasos, y su rostro se iluminó suavemente.
—¿Cómo está mi hermano? —preguntó.
—Anny está con él, así que debe estar bien