LUCIEN MORETTI
La casa dormía Addy, enredada en las sábanas, respiraba con calma. Murmuraba mi nombre incluso dormida. Yo no podía hacer lo mismo.
El whisky aún ardía en mi garganta, pero no me quemaba tanto como lo que vi en esos malditos videos.
Silvano.
Su mirada. Sus manos en ella. Su desesperación.
Nada inapropiado, nada reprochable. Pero lo suficiente para levantar todas mis alarmas. Seguía dando vueltas en mi cabeza, debía sacarlo del lado de Addy.
—Lucien —susurró Addy entre sueños, gir