A la mañana siguiente Ara despertaba sola en la habitación, una notita en la almohada de Lucca –
Pequeña, salí a trabajar, estaré en el despacho, te dejé desayuno, te lo comes todo ¿ok?, puedes ir al taller de Kate si deseas o bien caminar por la casa, no te quedes encerrada en la habitación, te veo para el almuerzo. – Ara sonrió, tomó su desayuno y los medicamentos que le dejó Lucca, ya había pasado una semana desde que él la había rescatado, se bañó y salió al taller, mientras en la habitació