Luna
Desperté con la luz del sol golpeando suavemente la habitación. Parpadeé despacio, aún medio somnolienta, y me giré hacia un lado… él no estaba acostado. Estaba sentado en la punta de la cama, solo con bermuda, el celular en el oído y la cara cerrada. La misma cara cerrada de siempre, pero con algo más. Un peso.
Me quedé quieta, fingiendo que aún dormía, solo para escuchar.
—Está bien. Resuelve eso rápido. No quiero oír hablar más de ese tipo. Si hace falta, hazlo subir —dijo él al celular