Luna
Dentro, el ritmo del funk hacía vibrar el suelo. Luces de colores pasando por encima de nosotros, humo en el aire. La vibra era caliente, sudada, ruidosa. Y aún así, parecía que solo existíamos él y yo.
—No tienes idea de lo mucho que me enfureces y me excitas cuando esos idiotas te miran y saben que nunca van a tocarte —dijo él, apoyándose en mi nuca, hablando bajo.
Yo solo sonreí de lado, sin responder. ¿La verdad? Me encantaba. Cada paso con él era como desfilar armada. Y esa noche, yo