Heloísa levantó el vaso de jugo con cara de quien iba a soltar una bomba.
—Yo sé que me van a molestar, pero… juro por Dios que hay alguien en esta mesa aquí embarazada —dijo de la nada, apoyando el vaso en la mesa con fuerza, con la expresión más seria del mundo.
Yo, Tatiana y hasta Igor nos atragantamos.
—Oye, ¿estás loca, muchacha? ¿Qué conversación es esa? —dijo Tatiana.
—Ih, ahí viene tú con esas locuras de signo, energía y todo eso —dijo Fiera.
—Hablo en serio. Lo siento, ¿sabes? Está dif