Luna
Fui caminando con él hasta la entrada principal, donde estaban los funcionarios de seguridad. La mayoría solo saludó con la mirada, otros hacían esa sonrisita disimulada. Él ni siquiera disimulaba la postura, lanzaba esa mirada de reojo, avisando sin necesidad de hablar.
—Anda, date prisa —dijo él.
La voz era firme, pero baja, como si no quisiera que nadie más que yo la oyera.
—Cálmate, amor… ¿tienes miedo de que alguien me robe? —dije de manera burlona, solo para provocar, pero él no sonr