Diablo 👿
La entrada de la fiesta estaba llena. Luces de colores reflejándose en la acera, sonido fuerte ya desde afuera. Aparqué el coche importado negro mate en el borde de la acera, bajé despacio, ajustando la gorra negra que cubría la mitad de mi rostro. Todo de negro. Cadena en el cuello, reloj pesado en la muñeca. Todo de marca, pero nada que gritara. La elegancia discreta de quien no necesita demostrar nada a nadie.
Del otro lado, la puerta trasera del coche de Fiera se abrió. Él salió,