Luna
El ritmo del funk hacía vibrar el suelo cuando llegamos a la entrada de la discoteca. El lugar estaba lleno, olor a marihuana en el aire, perfume barato mezclado con adrenalina. Las luces parpadeando, los coches en fila… y la energía.
—Vamos a subir al reservado —dijo Heloísa.
—Hoy quieres causar, ¿no? —dijo Tatiana.
—¿Yo? Nunca —respondió Heloísa, riendo, ya tirando de nosotras por las escaleras.
Subimos apretadas en medio de la gente. En el reservado, la vista era otra: whisky en la mesa