Luna
La televisión estaba encendida baja, pero nadie prestaba atención. Yo estaba sentada en la sala con Heloísa.
—Amiga, volví a estar con Igor, de verdad —dijo Heloísa.
—¿En serio? —la miré, sorprendida.
—Pues sí, fue medio de la nada. Pero bueno, luego te cuento mejor —respondió Heloísa.
Me quedé callada unos segundos, absorbiendo eso, hasta cambiar de tema.
—Heloísa, ¿y la tienda? ¿Abriste? —pregunté.
Heloísa apoyó el celular en el sofá y me miró fijamente.
—No, Luna. No pude abrir. Todos