Luna
Me despierto despacio, la visión medio borrosa. Lo primero que veo son las paredes blancas a mi alrededor. El olor a hospital me da un escalofrío. Giro la cabeza hacia un lado y noto el suero bajando por la aguja clavada en mi brazo. Miro hacia el otro lado y veo al Diablo, sentado en una silla, cabeza baja, codos apoyados en las rodillas. Parecía cargado de preocupación.
—Amor… —lo llamé.
Levanta la cabeza rápidamente, los ojos rojos, y cuando me ve despierta, esboza una sonrisa cansada.