Me hice un análisis de sangre y me mandaron volver en tres días para recoger el resultado. Hasta entonces, toca esperar y seguir con los medicamentos que me recetó el médico. El Diablo caminaba a mi lado, agarrando el papel de la receta como si fuera su dueño.
—Dame eso —dije, intentando cogerlo.
—Lo vas a perder o arrugar —respondió él, apartando la mano.
Miré a mi alrededor y vi la fila enorme en la farmacia del centro, gente apoyada en la pared, niños llorando, ancianos quejándose. Suspiré a