Mis manos empiezan a temblar descontroladamente al escuchar la voz de esa mujer que tanto daño me hizo. Mis ojos se empiezan a cristalizar, mientras mi garganta se cierra sin poder pronunciar ninguna palabra, ya que éstas se atoran en mi garganta por el shock que representa al escuchar la voz de la mujer que mató a mi hijo, al hijo que con tanta ilusión estaba esperando con Martín. Ahora, luego de tantos días, vuelvo a escuchar su m*****a voz y ni siquiera puedo modular una sola palabra.
-¿Qué p