Entro a la casa de Martín empapada de pies a cabeza, pero él no se queda atrás; Martín está igual que yo. La noche que pensamos que iba a ser maravillosa terminó siendo un desastre, y todo por culpa de su ex prometida. Desde que ella llegó, todo se ha desmoronado poco a poco.
—Nena, háblame, dime algo —dice Martín, preocupado al ver que no he hablado desde que nos montamos al auto. Intento, juro que intento hablar, pero me siento tan ausente, tan perdida, que no sé cómo volver a la realidad—. Sé