La noche se había instalado en el hospital como una segunda piel.
Antonia —Ana, había decidido llamarse, al menos hasta que la verdad la alcanzara— llevaba la mirada fija en el techo blanco. Llevaba horas así. Desde que el médico de la tarde había dado su diagnóstico con esa voz neutra que parecía ensayada.
"Su memoria puede volver mañana, la semana que viene o nunca. El cerebro borra lo que duele demasiado. Es un mecanismo de protección."
Nunca. Esa palabra le retumbaba en la cabeza como una c