La negativa de Noah a conceder el acceso a los archivos históricos no cayó en saco roto. Camila no volvió a mencionar el tema durante los días siguientes. No insistió, no presionó, no mostró el más mínimo signo de frustración. Se limitó a seguir con su rutina: cuidar a Tobías, preparar la medicación de Alejandro, ordenar la biblioteca, supervisar las compras de la despensa. Era tan meticulosa en sus tareas que los empleados de la mansión empezaron a admirarla como si fuera una extensión de la p