La convocatoria llegó a la cabaña al mediodía, cuando el sol lograba abrirse paso entre las nubes grises que cubrían el bosque. Era un mensaje encriptado, firmado por Caleb, con la formalidad de los asuntos graves. Antonia lo leyó en silencio, sintiendo el peso de cada palabra. Camila había pedido una reunión con la cúpula de la Red. Y la cúpula había aceptado. Noah estaba a su lado, mirando la pantalla del teléfono sin decir nada. El silencio entre ellos era denso, cargado de todo lo que no se