Capítulo 36: Sensaciones

Regresamos al automóvil en silencio.

Pero la sensación no desapareció.

Seguía ahí, pegada a la piel, instalada en lo más profundo de mis huesos. Algo en ese lugar me había reconocido, y yo no tenía idea de qué hacer con eso.

Era como si una parte de mí hubiera estado esperando ese momento toda la vida.

Y aun así la manada me había rechazado.

Apreté la mandíbula.

Eso me enfurecía más de lo que quería admitir.

Caminé hasta el auto sin decir nada y abrí la puerta con brusquedad. El golpe resonó má
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