El acuerdo se cerró a las diecisiete con treinta y dos minutos.
Lo sabía porque había estado mirando el reloj más de lo necesario.
No por nervios, sino por control.
Aunque el doctor me había aconsejado ceder el poder, me estaba costando más de lo que esperaba. Si bien Leah me estaba ayudando mucho más que antes, yo no podía dejar de calcular todo con la misma frialdad de siempre.
Luego de enterarme de mi verdadero destino, me sentía extraño. Como si no fuera el mismo de siempre.
El control de m