70. Todo está a punto de cambiar
Maximiliano
Clara frunce el ceño, negando sutilmente con la cabeza, completamente incrédula ante lo que está escuchando de mi boca. Se acomoda en el sofá, cruzando los brazos sobre el delantal azul.
—¿Y por qué piensas que yo querría algo así? —me pregunta con una fijeza analítica que me demuestra que no es tonta—. ¿Qué es lo que pretendes destruir, Maximiliano? ¿Por qué me ofreces un arma contra ti?
Dejo salir una risa seca, un sonido desprovisto de gracia que resuena en la inmensidad de la s