48. Algo está mal
Maximiliano
La pantalla del portátil sigue emitiendo ese brillo mortecino que empieza a causarme una jaqueca insoportable.
No aparto la mirada de las líneas del informe que Roger me acaba de enviar. «Fractura de cúbito y radio… fisura de costillas… traumatismo craneoencefálico leve». Las palabras se clavan en mis pupilas como agujas calientes.
Repaso los documentos una, dos, tres veces, buscando un error de digitalización, una confusión de nombres, cualquier inconsistencia que me devuelva la