31. ¡Suelteme!
Clara
El dolor estalla de una manera espantosa por todo mi brazo y abdomen, siento la tela pegandose a mi piel y por un momento siento que la va a desprender de lo caliente que está y aunque no quiero, no puedo contener el grito que sale de mi.
—¡Ahg! —un grito desgarrador escapa de mi garganta.
El dolor es instantáneo, agudo, una oleada de fuego líquido que me abrasa la piel del estómago y los antebrazos. Suelto la bandeja, que cae al suelo con un estrépito metálico que resuena en toda la esta