Clara
Su traje azul oscuro es impecable, su presencia llena cada rincón del cuarto, haciéndolo parecer aún más pequeño de lo que es. Su rostro está contraído en una mueca de rabia pura.
—¿Qué demonios te pasa? —espeta, sin darme tiempo a respirar—. Llevas una hora de retraso. No contraté a una vaga para que se quedara durmiendo mientras yo espero mis informes. ¿Acaso crees que puedes verme la cara de idiota? ¿Crees que porque te di un techo puedes hacer lo que te dé la gana?
—No… no es eso, señ