16. Todo se acabará
Clara
La alarma del despertador suena como un martillazo en mis sienes. Siete días. Llevo exactamente una semana en este laberinto de cristal y acero que Maximiliano Roth llama imperio, y siento que he envejecido diez años. Me levanto de la cama con el cuerpo pesado, arrastrando una fatiga que ya no se quita ni con las pocas horas de sueño que logro rescatar.
Maximiliano es un sádico. No hay otra palabra para describirlo. Disfruta viéndome limpiar rincones que ya brillan, disfruta dándome órden