113. No va a pasar
Maximiliano
La luz de la mañana entra a raudales por los ventanales de mi estudio, iluminando el polvo que flota en el aire y los mapas financieros esparcidos sobre el gran escritorio de caoba.
Ha pasado apenas unas horas desde las confesiones de la madrugada, pero el ambiente en la casa ha cambiado de forma radical. Ya no hay espacio para la duda. Damos por sentado el recorrido de los colegios bilingües y las rutas seguras de Matías; Suárez ya se está encargando de blindar al niño en un perí