112. Mi propia trampa
Clara
Siento que el alma me vuelve al cuerpo cuando se aleja un poco, permitiéndome llenar los pulmones de aire fresco.
—Y luego —continúa, endureciendo un poco la mirada pero manteniendo el tono calmado—, vamos a sentarnos en el estudio a trazar ese pequeño plan del que hablamos anoche, ¿de acuerdo? Necesitamos adelantarnos a los tres días de plazo que te dio tu padre.
Un estremecimiento involuntario me recorre el cuerpo al pensar en lo que significa meternos en la boca del lobo y engañar a Ri