108. El ultimátum
Maximiliano
Mis palabras parecen romper la burbuja en que estaba y veo casi con retorcida satisfacción lo que pasa después.
Clara sacude la cabeza con fuerza, poniéndose más roja todavía si es que eso es posible. Estira el brazo apresuradamente y me extiende su celular, queriendo romper la tensión y por poco clavándomelo en la nariz.
—¡No estaba haciendo eso! Toma aquí lo tienes —murmura avergonzada—. Mira esto.
Suprimo la sonrisa que quiere salir y me enfoco en el aparato que me da.
Es un tel