107. El único afectado
Maximiliano
Dejo salir un largo suspiro que tenía atorado en el pecho y cierro los ojos con fuerza. Siento un alivio genuino, casi abrumador, recorriéndome las venas al ver que ella por fin ha dejado caer sus defensas. Rompió el maldito silencio. Después de tantas mentiras y sospechas, la verdad está sobre la cama de una vez por todas.
—No pareces sorprendido —murmura Clara con la voz temblorosa.
Abro los ojos despacio y me encuentro con su mirada fija, analizando cada milímetro de mi rostro.