Gabriel se llevó las manos a la cabeza y una sonrisa se dibujó en su rostro, iba a tener un hijo o hija con la mujer de su vida y esa era una sensación inexplicable.
— Déjame ayudarte. — Dijo Gabriel al ver que Alexandra trataba de tomar una toalla de papel.
— Yo Puedo sola.
— Deja de ser tan testaruda.
Gabriel tomó la toalla de papel y la paso por el pequeño vientre de Alexandra. Ella al sentir el tacto de él, una fría corriente la recorrió.
—¿Tienes frío? —preguntó Gabriel al notar cómo l