Mark soltó una exhalación lenta, como si estuviera acomodando las piezas en su cabeza antes de hablar. Luego se sentó frente a ella, apoyando los codos en las rodillas.
—Voy a decirte algo y quiero que lo escuches bien —dijo con calma—. Yo voy a apoyarte en todo, Alexandra. En todo. No me importa que Gabriel haya aparecido de la nada ni el drama que cargue consigo.
Ella alzó la mirada.
—Mark…
—Déjame terminar —la detuvo con suavidad—. Nosotros no tenemos una relación. Nunca la hemos tenido. Som