Mundo ficciónIniciar sesiónMigueliño nos miró soltando un gran suspiro. Luego, con suma seriedad, comenzó a explicar que sabía que estábamos cerradas a la idea que propuso, pero que creía que era una buena solución.
—O, Lily, tendrás que hacerlo conmigo, y no sé si nuestros dragones no se van a poner celosos —dijo, muy serio—. Recuerda que a mí no me gustan las mujeres. Pero eso no quiere decir que no funci






