Mundo ficciónIniciar sesiónAlessandro había cumplido lo que me prometió. Subía todos los días a dormir y me complacía en todo. Pero a mi hermana Lucy ahora le había entrado la agonía de que, cuando ellos desaparecieran, yo fuera a cometer la locura de estar con cualquiera. Por eso nos había citado a Migue y a mí en el sótano, aprovechando que todos los hombres se fueron por una semana.
—¿Qué hacemos aqu&i






