Mundo ficciónIniciar sesiónNo dejaba de mirar a mi coronel. El hombre había envejecido, como todos, pero se mantenía en forma, lo podía apreciar. Pero lo que le había sucedido fue un golpe mortal que podría acabar con cualquier ser humano.
—¡No lo sé, Humberto, te juro que no tengo la menor idea! —Esta vez fue Franco quien se puso de pie con impotencia—. Mis padres siempre fueron muy pacíficos. Que yo sepa, se dedicaban






