Mundo ficciónIniciar sesiónSin importarme que nos miraban, tomé a mi esposa por el brazo, tirando de ella con violencia, y la metí furioso en mi auto. Celia protestaba, decía que no estaba haciendo nada malo. Se bajó del asiento del copiloto donde la había ubicado y se sentó junto al bebé detrás. Tomó al niño en sus brazos y comenzó a darle el pecho. Estaba tan molesto porque me había desobedecido que, sin avisa







