Fabrizio
El callejón era de piedra, me había costado llegar hasta aquí, conocía la fama de este tipo de joyería, originaria de esta región, pero solo muy pocos la recordaban.
Entré en el pequeño y antiguo taller, casi parecía detenido en el tiempo. Los estantes estaban llenos de relojes, collares y pulseras, pero había algo peculiar en el aire: un leve aroma a madera y flores frescas, que contrastaba con el polvo del lugar. Sonó una campanita y salió un hombre.
El joyero era mayor, con manos