Alaric
—¿Cómo que activaron el protocolo de cierre del castillo? ¡Yo no escucho absolutamente nada! —demando mientras recorríamos los pasillos. Yo llevaba de la mano a la hechicera, prácticamente arrastrándola. Estaba tentado a cargarla entre mis brazos, pero temía que Amelia me lanzara miradas peor de la que ya me estaba dando. ¡Quién lo diría! Yo, el rey supremo y poderoso, preocupado por el qué dirán mis guerreros.
—Fue bastante ruidosa Su Majestad, supongo que estaba muy ocupado... —comentó