Me quedé un momento, paralizada, no podía creer que después de la conversación que había tenido me debía de encontrar en una situación tan incómoda viendo al padre de Maxwell. No era que me lo topara tan seguido en mi vida, pero cada vez que tenía la desgracia de estar cerca, siempre me veía con ese desprecio, con ese gesto de superioridad, como si fuera una especie de abominación, eran un conjunto de emociones que iban pasando por su rostro.
La realidad es que no siempre fue de este modo, de