Capítulo 27
Una situación fuera de control
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que Eleni se fue, seguía sentada en el borde de la cama, sin moverme, como si el suelo se hubiese vuelto frágil y cualquier paso fuera a romperme, sentía los latidos en las sienes, la piel helada, la garganta cerrada de tanto silencio.
Entonces la puerta se volvió a abrir, entró con la misma seguridad de antes, solo que esta vez traía algo en las manos: un conjunto de tela fina, delicada, color vino oscuro. Len