15. No soy tu enemiga
Bella
« ¿Dónde estás, mi amor? ¿Sigues ahí? »
Un pensamiento que coincidió con el rastro de una lágrima perfilando mi rostro.
Oteé la ciudad. Roma aún dormía.
El rio se dejaba apreciar por entre una fina capa de neblina que perduraba en la lejanía. El amanecer, pese a su timidez, daba un aspecto mucho menos lúgubre que los días anteriores.
De repente, me golpeó la nostalgia de aquellos días; esos en los que tenía absoluto desconocimiento de la mafia y mi único objetivo en la adolescencia era pr