16. Te amo con todo mi corazón
Gia
El corazón intentó perforarme el pecho cuando las mujeres que estábamos en aquel salón observamos como Greco salía de su habitación como si no hubiese recibido una herida de bala hace veinticuatro horas.
— ¿Qué haces? —le reñí de un modo que al parecer a él le hizo mucha gracia.
Se encogió de hombros y yo me incorporé.
—No soy la clase de hombres que le gusta estar echado mientras el mundo exterior se viene abajo.
Suspiré y avancé hasta él. No le permití dar un paso más.
—No, eres la case d