14. Tocar el placer con las manos
Mauro
Estaba tocando la oportunidad de olvidarme de todo con mis propios dedos.
Lía correspondió a mi contacto respirando trémula. Buscó mis ojos y yo me vi reflejados en ellos como si fuese una especie de lago cristalizado. Por un segundo, me dio la impresión de que me absorberían.
Su aliento acarició mis mejillas cuando entreabrió los labios y permitió que introdujera mi pulgar en su boca. Lo mordió y chupó sin saber que ese gesto por si solo conseguiría enloquecerme.
Tragué saliva y me pe