POV Verena
Desperté con el primer rayo de sol filtrándose entre las cortinas, tibio, suave, casi reverente. Durante unos segundos no supe dónde estaba. Mi cuerpo aún se sentía pesado, cansado, distinto.
Entonces lo escuché.
Una dulce cancioncilla.
Era baja, imperfecta, pero cargada de una ternura que me atravesó el pecho sin aviso. Giré apenas el rostro y ahí estaba.
Azkarion, sin camisa, con el cabello ligeramente desordenado, cargando a Akron con una naturalidad que jamás habría imaginado en un hombre como él.
Sostenía el biberón con cuidado, arrullándolo contra su pecho mientras le cantaba como si el mundo no existiera más allá de ese instante.
La luz del sol brillaba sobre su piel, marcando cada línea de su cuerpo, pero no era eso lo que me hizo sentir un nudo en la garganta. Fue la expresión de su rostro. Suave. Entregada. Profundamente enamorada.
Mis ojos se humedecieron sin que pudiera evitarlo.
Un amor tan profundo me llenó el corazón que casi dolía.
¿Cuándo merecí tanto amor?