POV Azkarion
Cuando por fin llegaron mis guardias, yo ya estaba fuera de mí.
Furioso.
No era una furia común, no era un arrebato pasajero.
Era una ira densa, espesa, que me quemaba por dentro como ácido.
Furioso porque habían tardado demasiado, porque cada segundo perdido había sido una invitación abierta al desastre, porque mientras ellos se movían con una lentitud imperdonable,
Marlen seguía libre, respirando, caminando… viva. Y mi esposa y mi hijo acababan de rozar la muerte.
Esa idea me perf