POV Amatissa
—¡Ya basta! ¡Están locos, todos ustedes… traidores! —grité con todas mis fuerzas, sintiendo cómo la desesperación me desgarraba la garganta.
Mi voz rebotó en las paredes, pero no encontré ni un solo rostro dispuesto a escucharme. Solo miradas duras, distantes… como si yo fuera el problema.
—¡Serafina, estás enloqueciendo! —dijeron.
Negué de inmediato, retrocediendo un paso, luego otro, sintiendo que el suelo desaparecía bajo mis pies.
—¡No! ¡No, tú eres Serafina! —mi voz tembló, rot