POV Athissa
Miré el vestido blanco extendido sobre la cama como si fuera algo ajeno a mí. Tan perfecto, tan delicado, tan irreal… como si no me perteneciera del todo. Me acerqué despacio, lo toqué con las yemas de los dedos y sentí un pequeño escalofrío recorrerme la espalda.
Era el día.
El día que, durante años, todos habían esperado.
El día en el que yo debía convertirme en la prometida oficial de Francisco Wallis.
Me lo puse con cuidado, como si al hacerlo estuviera cruzando una línea invisib