POV Athissa
No pude dormir.
Lo intenté de todas las formas posibles: cerré los ojos con fuerza, cambié de posición una y otra vez, conté los segundos como si el tiempo pudiera arrullarme.
Pero nada funcionó. La noche no era descanso, era una espera cruel. Y lo peor era saber que, cuando amaneciera, no habría forma de detener lo inevitable.
Hoy era mi boda.
La palabra sonaba ajena incluso dentro de mi cabeza, como si no me perteneciera. Como si fuera algo que le estaba ocurriendo a otra persona,